Niños y vacaciones, ¿cómo sobrevivir al verano?

11 julio, 2013
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Niños que se aburren por pasar tantas horas en casa, niños que se vuelven muy rebeldes después de dos meses de consentimientos con los abuelos, niños que lo pasan mal en nuestras vacaciones concienzudamente planificadas, niños que deben repasar, pero a los que estudiar les resulta una tortura y un castigo… Un sinfín de posibilidades, a las que si le unimos la complejidad de compaginar las vacaciones de los padres y el desembolso económico que supone cubrir los períodos en los que tenemos a nadie que los cuide, con campamentos y actividades diversas, el verano y las vacaciones, pueden ser de todo, menos fantásticas y maravillosas.

¿Qué podemos hacer para que nuestras vacaciones sean tan idílicas como soñamos?

– Lo primero y más importante, es establecer una rutina. Sabemos que los niños necesitan en su vida el orden y la rutina para estar más tranquilos, comer bien, dormir mejor… Será una rutina distinta a la llevada durante el curso escolar y no tiene porque ser excesivamente estricta, siempre habrá días especiales en los que los niños comerán más tarde, no dormirán la siesta o se acostarán a las mil, pero es importante que existan ciertas pautas.

– Si los niños van a pasar parte de sus vacaciones con otras personas que no sean sus padres, debemos dejarles claro que tiene que ser firmes y mantener nuestras normas. Por ejemplo, el dicho popular de que los padres educan y los abuelos consienten, es una verdad a medias. Los abuelos desean mimar a sus nietos y es bueno que lo hagan, pero si ceden demasiado a sus caprichos y antojos, estarán contribuyendo a crear ciertos problemas de conducta que luego irán en su contra.

– Recomiendo dedicarle un ratito al día (o por lo menos, 3 o 4 días a la semana) a trabajar todo lo aprendido durante el año en el colegio. Lo ideal sería hacerlo juntos y de una forma lúdica. Tienen que sentir que nos involucramos en “sus cosas” del colegio y que nos parecen importantes y además, no debemos planteárselo como un castigo, sino como una forma de pasar un ratito divertido y entretenido. Para ello, podemos echar mano de los recursos existentes en el mercado como libros o programas informáticos o improvisar, utilizando los recursos de la vida cotidiana. Todo depende un poco de la edad del niño y de lo que haya estudiado en el cole. Por ejemplo, para trabajar conceptos matemáticos como sumas, restas y multiplicaciones podemos repasar el ticket de la compra o con un folleto de ofertas en mano, que nos ayuden a hacer la lista de la compra, siempre planteándoselo como si fuese un juego. También podemos aprovechar la visita al supermercado para repasar colores, nombres de los alimentos en castellano y en inglés, etc. El día a día no ofrece multitud de oportunidades, aprovechadlas!!

Mantened la disciplina. A veces los padres al estar de vacaciones, nos relajamos un poco y bajamos la guardia, pero no debemos dejar que nuestros hijos se aprovechen de esta situación.

– A la hora de planificar las vacaciones, tened en cuenta la edad y los gustos e intereses del niño. Si sólo tenéis en cuenta lo que os apetece a vosotros, sin pensar en vuestros hijos, las vacaciones pueden ser un auténtico fracaso.

– Aprovechad para hacer todas las actividades al aire libre que podáis y disfrutar de la naturaleza. Es extremadamente saludable y además, si sabéis aprovecharla, podéis aprender infinidad de cosas, establecer nuevas relaciones sociales y afianzar el vínculo familiar.

– Por último y lo más importante, pasad juntos todo el tiempo que podáis y dedicad cada instante a demostrarle lo mucho que les queréis. Es maravilloso tener vacaciones ya sólo por poder disfrutar de cada instante del día con nuestros hijos.

Feliz verano!!

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